Autores:
  • La gente estudia artes marciales por muchas razones, a veces todas las razones equivocadas. Por ejemplo, he tenido alumnos potenciales que han venido a mi dojo con una actitud beligerante y chulesca. Cuando les pregunto por qué quieren estudiar mi arte, su respuesta me ha indicado que su objetivo es aprender a luchar, que es la antítesis de la filosofía que espero inculcarles: quiero que sepan defenderse si es necesario, pero que eviten luchar siempre que sea posible porque no tendrán nada que demostrar luchando.