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Es de suponer que existen energías, a las que cada ser humano es sensible, que aún no podemos detectar por medio de nuestros instrumentos. En nuestros cerebros y cuerpos hay receptores sintonizables muy sensibles para energías que todavía no conocemos en nuestra ciencia, pero que cada uno de nosotros puede detectar en las circunstancias y el estado mental adecuados. Podemos sintonizar nuestros sistemas nerviosos y nuestros cuerpos para recibir estas energías. También podemos sintonizar nuestros cerebros y cuerpos para transmitir estas energías.