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  • Desde el punto de vista de la verdad absoluta, lo que sentimos y experimentamos en nuestra vida cotidiana ordinaria es todo ilusión. De todos los engaños, el sentido de discriminación entre uno mismo y los demás es el peor, ya que sólo crea malestar para ambas partes. Si podemos comprender la verdad última y meditar en ella, limpiaremos nuestras impurezas mentales y erradicaremos el sentido de la discriminación. Esto ayudará a crear un verdadero amor mutuo. La búsqueda de la verdad última es, por tanto, de vital importancia.