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  • Todas las formas bellas de este mundo están en proceso de transformación. Nada es estable. A cada momento, nuestra realidad cambia. La Madre Ganges, como la naturaleza, es constante, pero ninguna manifestación suya permanece. Del mismo modo, todo lo que apreciamos en este mundo se desvanece imperceptiblemente. No podemos aferrarnos a nada. Pero si podemos apreciar la belleza de la corriente subyacente de la verdad, podremos disfrutar de una realidad más profunda que las volubles olas de la alegría y la tristeza.