-
Si pasa lo peor, si pierdes y fracasas, pero aún así celebras haber quedado segundo porque lo has intentado al rojo vivo. No hay por qué temer al fracaso.
Si pasa lo peor, si pierdes y fracasas, pero aún así celebras haber quedado segundo porque lo has intentado al rojo vivo. No hay por qué temer al fracaso.