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Pero no debemos, si somos leales, dispersar nuestras energías en una guerra partidista que se libra sin tener en cuenta sus consecuencias para el bienestar, la seguridad o el honor del país.
Pero no debemos, si somos leales, dispersar nuestras energías en una guerra partidista que se libra sin tener en cuenta sus consecuencias para el bienestar, la seguridad o el honor del país.