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Así como la pluma se levanta de la página entre palabra y palabra, así como los pies del caminante suben y bajan entre paso y paso, y así como el ciervo sigue corriendo al saltar de la tierra y el delfín sigue nadando al saltar una y otra vez del mar, así también la escritura y el caminar son actividades continuas, una puntada que corre, una persistencia de la misma costura o corriente.