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Una de las cosas que aprendí, una de las cosas más extrañas, es a pensar. No había nada más que hacer. No podía ver a la gente ni pasear por el bosque. Todo lo que tenía era mi cabeza y mis libros, y pensaba mucho.
Una de las cosas que aprendí, una de las cosas más extrañas, es a pensar. No había nada más que hacer. No podía ver a la gente ni pasear por el bosque. Todo lo que tenía era mi cabeza y mis libros, y pensaba mucho.