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Otros están alegres, como en la fiesta del buey, como al subir a la terraza en primavera. Sólo yo estoy inerte, sin dar señales, como un recién nacido que no ha aprendido a sonreír.
Otros están alegres, como en la fiesta del buey, como al subir a la terraza en primavera. Sólo yo estoy inerte, sin dar señales, como un recién nacido que no ha aprendido a sonreír.