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Nunca se preocupa por las consecuencias, por los intereses; da un veredicto independiente y genuino. Debes cortejarle: él no te corteja a ti. Pero el hombre está, por así decirlo, encarcelado por su conciencia.
Nunca se preocupa por las consecuencias, por los intereses; da un veredicto independiente y genuino. Debes cortejarle: él no te corteja a ti. Pero el hombre está, por así decirlo, encarcelado por su conciencia.