-
La confianza en el Señor es el único antídoto verdadero contra el miedo. Centrarnos en Dios y no en la prueba evitará que nos hundamos en el miedo. Sin embargo, aprender a afrontar nuestros miedos no significa que no volveremos a tener un momento de ansiedad. La fe no consiste en confiar en que Dios detendrá la tormenta, sino en confiar en que Él nos capacitará para atravesar la tormenta. Cuando surjan problemas, Él nos dará la capacidad para afrontarlos.