-
Hay que atreverse a vivir el dolor y la lucha. Reconoce tu angustia pero no dejes que te saque de ti mismo. Aférrate a la dirección que has elegido, a tu disciplina, a tu oración, a tu trabajo, a tus guías, y confía en que un día el amor habrá conquistado lo suficiente de ti como para que incluso la parte más temerosa permita que el amor eche fuera todo temor.