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Los tiempos han cambiado, y la ciencia ha hecho grandes progresos, y también nuestra labor; pero nuestros principios no han hecho más que confirmarse, y junto con ellos nuestra convicción de que la humanidad sólo puede esperar la solución de sus problemas, entre los cuales los más urgentes son los de la paz y la unidad, dirigiendo su atención y sus energías al descubrimiento del niño y al desarrollo de las grandes potencialidades de la personalidad humana en el curso de su formación.