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La ficción, con su preferencia por lo que es pequeño y podría parecer irrelevante en otros lugares; su facilidad para meternos de contrabando en otra piel y permitirnos vivir una nueva vida allí; su devoción meticulosa por lo que sin ella podría pasar desapercibido e inadvertido; su respeto por la contingencia, y lo improbable y extraño; su voluntad de exponerse a momentos de ser bajo, casi animal, y hacerlos noblemente esclarecedores, puede ofrecer verdades con las que de otro modo no tropezaríamos.