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  • Un penique aquí y un dólar allá, colocados a interés, se van acumulando, y de esta manera se alcanza el resultado deseado. Tal vez sea necesario cierto entrenamiento para lograr esta economía, pero una vez acostumbrado a ella, descubrirás que hay más satisfacción en el ahorro racional que en el gasto irracional.

    P. T. Barnum (1999). “Art of Money Getting”, p.10, Applewood Books