-
Que Dios nos bendiga a cada uno de nosotros en nuestra vocación de servicio. Que nuestra fe se fortalezca mientras servimos en justicia, guardando fielmente los mandamientos. Que nuestros testimonios se fortalezcan cada vez más al buscar la fuente de la verdad eterna. Que la hermandad que existe en nuestro quórum sea de consuelo, fortaleza y seguridad mientras atravesamos esta parte mortal de nuestra existencia. Que la alegría del servicio evangélico permanezca siempre en nuestros corazones mientras avanzamos en el cumplimiento de nuestros deberes y responsabilidades como siervos en el reino de nuestro Padre Celestial.