-
El amor sólo es superiormente dulce cuando se dirige a un objeto mortal, y el secreto de esta dulzura última sólo se define por la amargura de la muerte. Así, los pueblos blancos del mundo prevén un tiempo en el que su tierra, con sus ríos y montañas, siga yaciendo bajo el cielo como hoy, pero en ella habiten otros pueblos; cuando su lengua esté sepultada en los libros, y sus leyes y costumbres hayan perdido su fuerza viva.