-
No nos dejaremos llevar por el miedo a una era de sinrazón, si profundizamos en nuestra historia y nuestra doctrina, y recordamos que no descendemos de hombres temerosos... Nos proclamamos, como de hecho somos, los defensores de la libertad, dondequiera que siga existiendo en el mundo, pero no podemos defender la libertad en el extranjero abandonándola en casa.