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Si tuviera que hablar de la guerra, no sería para mostraros las glorias de los ejércitos conquistadores, sino el mal y la miseria que esparcen a su paso; y cómo, mientras ellos marchan con pisadas de hierro y penachos que se agitan orgullosos en la brisa, alguien debe seguir sus pasos, agazapado en la tierra, trabajando en la lluvia y la oscuridad, sin abrigo, sin pensar en el orgullo o la gloria, la fama o la alabanza, o la recompensa; los corazones rotos de compasión, los rostros bañados en lágrimas y las manos en sangre. Este es el lado que la historia nunca muestra.