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  • Así que cásate con alguien, siempre que tengáis el mismo yugo y os guste estar juntos. Ve a buscar un trabajo, siempre que no sea malvado. Vayan a vivir en algún lugar con alguien o con nadie. Pero deja a un lado la pasividad y la búsqueda de la realización completa y el perfeccionismo y la preocupación por el futuro, y por el amor de Dios empieza a tomar algunas decisiones en tu vida. No esperes a que te tiemble el hígado. Si estás buscando primero el reino de Dios y Su justicia, estarás en la voluntad de Dios, así que sal y haz algo.