-
La vida cristiana se parece mucho a escalar una colina de hielo. No puedes deslizarte hacia arriba, es más, tienes que cortar cada paso con un piolet; sólo con un trabajo incesante de cortar y astillar puedes hacer algún progreso... Si quieres saber cómo retroceder, deja de avanzar. Deja de ir hacia arriba y por necesidad irás hacia abajo. Nunca puedes quedarte quieto.