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Quienquiera que el Señor haya adoptado y considerado digno de su comunión, debe prepararse para una vida dura, trabajosa e inquieta, atestada de muchas y diversas clases de males.
Quienquiera que el Señor haya adoptado y considerado digno de su comunión, debe prepararse para una vida dura, trabajosa e inquieta, atestada de muchas y diversas clases de males.