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  • En las raras ocasiones en que nuestros sueños tienen éxito y alcanzan la perfección -la mayoría de los sueños son chapuceros-, son cadenas simbólicas de escenas e imágenes en lugar de un lenguaje poético narrativo; circunscriben nuestras experiencias o expectativas o situaciones con tal audacia poética y decisión que por la mañana siempre nos asombramos cuando recordamos nuestros sueños.