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Descubrirás que la Caridad es una carga pesada de llevar, más pesada que la tetera de sopa y la cesta llena. Pero conservarás tu dulzura y tu sonrisa. No basta con dar sopa y pan. Eso lo pueden hacer los ricos. Tú eres el servidor de los pobres, siempre sonriente y de buen humor. Ellos son tus amos, amos terriblemente sensibles y exigentes como verás. Y cuanto más feos y sucios sean, cuanto más injustos e insultantes, más amor debes darles. Sólo por tu amor te perdonarán los pobres el pan que les des.