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La mayoría de los hombres se sentirían insultados si se les propusiera emplearse en arrojar piedras por encima de un muro, y luego en devolverlas, simplemente para ganarse el jornal. Pero muchos no son empleados más dignamente ahora.
La mayoría de los hombres se sentirían insultados si se les propusiera emplearse en arrojar piedras por encima de un muro, y luego en devolverlas, simplemente para ganarse el jornal. Pero muchos no son empleados más dignamente ahora.