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Pero a la gente de la iglesia en Jerusalén se le había ordenado por una revelación, otorgada a hombres aprobados allí antes de la guerra, que abandonaran la ciudad y se establecieran en un cierto pueblo de Perea llamado Pella.
Pero a la gente de la iglesia en Jerusalén se le había ordenado por una revelación, otorgada a hombres aprobados allí antes de la guerra, que abandonaran la ciudad y se establecieran en un cierto pueblo de Perea llamado Pella.