-
El equilibrio es la pena de ser humano: el peligro de permitirse sentir. Para ello caminamos por un estrecho sendero sobre un terreno rocoso. Por un lado tenemos el descenso al animalismo, por el otro un delirio de divinidad. Ambos tiran de nosotros, ambos nos tientan. Pero sin estas fuerzas tirando de tu psique, agitándola en conflicto, nunca podrás amar. Nos despiertan, ves, estos lados en conflicto, despiertan nuestra pasión.