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La razón y la fe no pueden separarse sin disminuir la capacidad de los hombres y mujeres para conocerse a sí mismos, al mundo y a Dios de un modo apropiado.
La razón y la fe no pueden separarse sin disminuir la capacidad de los hombres y mujeres para conocerse a sí mismos, al mundo y a Dios de un modo apropiado.