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Para mí y mi familia personalmente, el 11 de septiembre fue un recordatorio de que la vida es fugaz, impermanente e incierta. Por ello, debemos aprovechar cada momento y nutrirlo de afecto, ternura, belleza, creatividad y risas.
Para mí y mi familia personalmente, el 11 de septiembre fue un recordatorio de que la vida es fugaz, impermanente e incierta. Por ello, debemos aprovechar cada momento y nutrirlo de afecto, ternura, belleza, creatividad y risas.