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La Sabiduría misma busca a menudo la dulce soledad retirada, donde con su mejor nodriza, la Contemplación, empluma sus plumas, y deja crecer sus alas que en el variado ajetreo de los lugares de veraneo estaban todas erizadas, y a veces deterioradas.
La Sabiduría misma busca a menudo la dulce soledad retirada, donde con su mejor nodriza, la Contemplación, empluma sus plumas, y deja crecer sus alas que en el variado ajetreo de los lugares de veraneo estaban todas erizadas, y a veces deterioradas.