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  • Uno recibe como recompensa por mucho hastío, abatimiento, aburrimiento -tal como una soledad sin amigos, libros, deberes, pasiones debe traer consigo- esos cuartos de hora de profundísima contemplación dentro de uno mismo y de la naturaleza. Quien se atrinchera completamente contra el aburrimiento, se atrinchera también contra sí mismo: nunca llegará a beber el más fuerte trago refrescante de su propia fuente más íntima.