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Construir un mundo en el que satisfagamos nuestras propias necesidades sin negar a las generaciones futuras una sociedad sana no es imposible, como afirman algunos. La cuestión es a qué dedican las sociedades sus esfuerzos creativos.
Construir un mundo en el que satisfagamos nuestras propias necesidades sin negar a las generaciones futuras una sociedad sana no es imposible, como afirman algunos. La cuestión es a qué dedican las sociedades sus esfuerzos creativos.