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La gracia, y no la fuerza de voluntad, es lo que, en última instancia, nos permite vivir con amor. La creatividad, tanto en lo que engendra dentro del artista como en el artefacto, puede ser una fuente vital de esa gracia.
La gracia, y no la fuerza de voluntad, es lo que, en última instancia, nos permite vivir con amor. La creatividad, tanto en lo que engendra dentro del artista como en el artefacto, puede ser una fuente vital de esa gracia.