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Se consigue mucho más con una sola palabra del Padre Nuestro dicha, de vez en cuando, de corazón, que con toda la oración repetida muchas veces de prisa y sin atención.
Se consigue mucho más con una sola palabra del Padre Nuestro dicha, de vez en cuando, de corazón, que con toda la oración repetida muchas veces de prisa y sin atención.