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  • Es poca cosa dar un vaso de agua; sin embargo, su trago de fresco refresco, escurrido por labios febriles, puede dar una sacudida de placer al cuerpo más exquisita que cuando el jugo nectarífero renueva la vida de alegría en las horas más felices.

    Sir Thomas Noon Talfourd (1837). “Ion: A Tragedy in Five Acts”, p.16