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Ahora quiero que pienses que en la vida vendrán problemas, que parecen como si nunca fueran a pasar. La noche y la tormenta parecen como si fueran a durar para siempre; pero la calma y la mañana no pueden detenerse; la tormenta en su propia naturaleza es transitoria. El esfuerzo de la naturaleza, como el del corazón humano, es siempre volver a su reposo, porque Dios es Paz.