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  • Nuestra sumisión a los principios generales es necesaria porque no podemos guiarnos en nuestra acción práctica por el pleno conocimiento y evaluación de las consecuencias. Mientras los hombres no sean omniscientes, la única manera de dar libertad al individuo es mediante reglas generales que delimiten la esfera en la que le corresponde decidir. No puede haber libertad si el gobierno no está limitado a tipos particulares de acción, sino que puede usar sus poderes de cualquier manera que sirva a fines particulares.