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Salía con una variedad de mujeres, se acostaba con algunas de ellas, odiaba todo el proceso sin sentido. Copas, cenas, obras de teatro, conciertos e inauguraciones de galerías... Llegó a despreciar la rígida formalidad de las citas, echaba de menos la fácil familiaridad de simplemente estar con alguien, compartir silencios amistosos y risas no forzadas.