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Mientras nos divertimos esta Navidad, que los que conocemos a Cristo oigamos el grito de los condenados que se precipitan sin remedio en la noche sin Cristo. Que seamos movidos a compasión como lo fue nuestro Señor. Que derramemos lágrimas de arrepentimiento por los que no hemos sabido sacar de las tinieblas. Que más allá de las sonrientes escenas de Belén podamos ver la aplastante agonía del Gólgota.