-
El alma recobra la inocencia radical y aprende al fin que se deleita a sí misma, que se complace a sí misma, que se enaltece a sí misma y que su propia y dulce voluntad es la voluntad del cielo.
El alma recobra la inocencia radical y aprende al fin que se deleita a sí misma, que se complace a sí misma, que se enaltece a sí misma y que su propia y dulce voluntad es la voluntad del cielo.