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Nunca ha habido un momento en la Tierra como el actual. Lo que necesitamos son más formas de experimentar nuestra interconexión: es un precursor del amor profundo. Así que en esta luz que se acelera, con el amanecer de cada nuevo día, busquemos el amor. No luchemos más. Convirtámonos en lo que más deseamos ser. Cuando empecemos a ser quienes realmente somos, el mundo será un lugar mejor.