-
Las utopías se presentan para nuestra inspección como una crítica del estado humano. Si han de ser tratadas como algo más que ejercicios triviales de la imaginación. Sugiero que podemos aplicar una sencilla prueba. Debemos olvidar toda la parafernalia de la descripción social, la demostración, la impugnación, la aprobación, la condena. Tenemos que decirnos a nosotros mismos: ¿Cómo viviría yo mismo en esta sociedad propuesta? ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que me volviera loco de remate?