-
¿Por qué he de temblar ante el arado de mi Señor, que hace profundos surcos en mi alma? Sé que Él no es un labrador ocioso, Él se propone una cosecha.
¿Por qué he de temblar ante el arado de mi Señor, que hace profundos surcos en mi alma? Sé que Él no es un labrador ocioso, Él se propone una cosecha.