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Me parece muy cierto que la mayor tentación fuera del infierno es vivir sin tentaciones; si el agua se estanca, se pudre; la fe es mejor por la aguda tormenta invernal en su rostro y la gracia se marchita sin la adversidad. El diablo no es más que el maestro esgrimista de Dios para enseñarnos a manejar nuestras armas.