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  • Hasta la década de 1980, la ciencia ficción imaginaba gigantescos ordenadores centrales que lo gestionaban todo a distancia, que ingerían enormes cantidades de información y la regurgitaban de forma asombrosa, y que se comportaban (o estaban programados para comportarse) de forma muy parecida a los seres humanos... Ahora tenemos niños de 14 años con más potencia informática en sus ordenadores de sobremesa que la que existía en todo el mundo en 1960. Pero los ordenadores de la ficción siguen comportándose de forma muy parecida a como lo hacían en los años sesenta. Eso es porque en la ficción [la inteligencia artificial] tiene que seguir las leyes de la lógica dramática, igual que los personajes humanos.