Autores:
  • Tenemos ante nosotros dos caminos: la honestidad y la deshonestidad. Los miopes se embarcan en el camino deshonesto; los sabios, en el honesto. Porque el sabio conoce la verdad: ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros mismos, y haciendo daño a los demás nos hacemos daño a nosotros mismos. El carácter eclipsa al dinero, y la confianza está por encima de la fama. La honradez sigue siendo la mejor política.