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Otra de las cosas duras de estar en una guerra, nietos, es que aunque hay momentos de tranquilidad cuando la lucha ha cesado, sabes que pronto volverás a luchar. Esos momentos de calma te dan la oportunidad de pensar en lo que ha pasado. En parte, preferirías no pensar en ello, porque recuerdas el dolor y la tristeza. También tienes tiempo para preocuparte por lo que pasará cuando vuelvas a la batalla.