-
Aunque ensayaba una vela deportiva, fui expulsado de mi curso por una ráfaga sin rumbo; y mal provisto, joven, y doblegado por el peso de las cosas antes de mi mejor momento, todavía vuelan ante el vendaval. ... Si después de todos estos temerosos trances de desmayo, el veredicto es que el dorado puerto no fue ganado; sin embargo, en su audaz búsqueda, mejor hundirse en profundidades sin límites que flotar en vulgares bancos; y dadme, dioses, un naufragio total, si naufrago.