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  • Los problemas más grandes e importantes de la vida son, en cierto sentido, insolubles. Nunca pueden resolverse, sólo superarse. Esta "superación", como yo la llamaba antes, en experiencias posteriores se vio que consistía en un nuevo nivel de conciencia. En el horizonte de la persona surgía algún interés más elevado o más amplio, y a través de esta ampliación de la visión, el problema insoluble perdía su urgencia. No fue resuelto lógicamente en sus propios términos, sino que se desvaneció al ser confrontado con una nueva y más fuerte tendencia vital.