-
La verdadera broma que la historia gastó a las mujeres estadounidenses no es la que hace que la gente se ría, con barata sofisticación freudiana, de las feministas muertas. Es la broma que el pensamiento freudiano gastó a las mujeres vivas, retorciendo la memoria de las feministas hasta convertirlas en el fantasma devorador de hombres de la mística femenina, marchitando el deseo mismo de ser algo más que esposa y madre.